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BOLETIN: INVIERNO NUMERO DE 2005

ACTUALIZACION SOBRE LA INDUSTRIA DE LA MAQUILADORA

PRO: SIMON CHANDLER

En el boletín de Casa Anunciación de las Navidades del 2003, publicamos un artículo titulado “La Migración de la Industria de la Maquiladora.” Fue escrito poco después de la baja económica del 2001 en los Estados Unidos y que tuvo un gran impacto en la economía de Ciudad Juárez y otras ciudades de la frontera mejicana. Para el 2003, el 45% de las maquiladoras habían cerrado y entre 60 y 80.000 trabajadores habían sido despedidos, alrededor de un tercio de los 250.000 empleados. Algunas de las maquiladoras se habían trasladado a China y crecía un sentimiento generalizado de que ese era el comienzo del fin de una industria que fue establecida en el norte de México en 1965.

El programa de maquiladoras se estableció en 1965 durante la administración del presidente Gustavo Díaz Ordaz como una manera de estimular el desarrollo y empleo en el norte de México. Era un programa que permitía a los Estados Unidos y a otras corporaciones a trasladar sus plantas y fábricas a México, donde se les permitiría importar componentes, montarlos y luego reexportarlos al mercado estadounidense. Las corporaciones se beneficiarían por una mano de obra mejicana más barata, y México se beneficiaría de un incremento en el empleo. Los objetivos originales del programa de la maquiladora eran relativamente modestos limitándose al norte de México, pero para 1990, el programa se había convertido en tan exitoso que empleaba a 1.2 millones de personas y era responsable del 75% del sector fabricante de México.

Desde la crisis del 2001, ha habido una recuperación del sector de la maquiladora en Juárez, aunque aún no se encuentra en los altos niveles anteriores a la recesión. Actualmente el empleo ronda en los 220.000 y el número de plantas en 310. Algunas de las fábricas que se habían marchado a China han regresado a México. Pero mayoritariamente, lo que ha sucedido es que las antiguas maquiladoras de baja tecnología han dejado la ciudad en busca de mano de obra más barata, y han sido reemplazadas por plantas de más alta tecnología que continúan llegando desde Estados Unidos y otros países. Se cuestiona si el empleo pronto alcanzará los niveles anteriores al 2001, ya que muchas de las nuevas plantas son menos intensivas en labor que las que han dejado la ciudad.

Ciudad Juárez, ahora con más de 40 años de experiencia como una ciudad industrial, ha alcanzado el punto donde es un atractivo ambiente para muchas compañías por su entrenada fuerza de trabajo. La mayoría de las instituciones educativas se han concentrado en formar a ingenieros, técnicos y otros tipos de habilidades, todos requeridos en la industria de las maquiladoras. En sus años tempranos, muchos de los trabajadores cualificados, técnicos y directores provenían de los Estados Unidos o de otros países, pero en la actualidad probablemente 60% son mejicanos. La Corporación Delphi tiene una prestigiosa sede tecnológica y de investigación en Juárez, y recientemente estableció otra de R&D en una de las universidades.

En los pasados años, un gran número de parques de maquiladoras han sido establecidos en la parte sur y sudeste de Juárez y nuevas fábricas se han alzado allí. Una de ellas pertenece a Electrolux, el fabricante más grande del mundo en electrónica doméstica que tiene su planta en el sur de Juárez. Ha trasladado su fábrica de Greenville, Michigan, a Juárez. Pronto empleará a 3.000 personas que producirán más de un millón de lavadoras al año. El establecimiento de la planta de Electrolux en Juárez tiene un gran impacto en la economía de la ciudad por muchas razones. Ha subido el perfil de Juárez como una ciudad atractiva para invertir. También ha habido un surgimiento en salarios para trabajadores cualificados, desde secretarias bilingües a ingenieros mientras Electrolux recorre la ciudad buscando a empleados adecuados. Finalmente, ha habido un gran impacto en la economía, ya que Electrolux requerirá alrededor de 300 compañías que la abastecerán de componentes para el proceso de producción.. Esto realmente representa un modelo nuevo de maquiladora ya que el 60% de la entrada llegará de la industria local, comparada sólo al 2% de la industria de la maquiladora en su totalidad.

Una vez que la industria de la maquiladora se estableció en Juárez, ésta atrajo un constante flujo de emigrantes a la ciudad que alcanzó su punto álgido a finales de 1990. Para entonces, las fábricas estaban reclutando a trabajadores desde tan lejos al sur como Veracruz, Oaxaca y Chiapas. Este movimiento causó un enorme esfuerzo en la ciudad, ya que infraestructuras como la escuela, la vivienda y los hospitales luchaban por enfrentarse a la absorción de esta población. Después de la recesión del 2001, muchos de los recientes emigrantes retornaron a sus lugares de origen, pero en los últimos meses ha comenzado a aparecer en los periódicos artículos sobre la necesidad de contratación en las maquiladoras y sobre que están comenzando a buscar trabajadores del interior de México.

En términos de trabajo, uno de los cambios de los últimos pocos años es que en muchos casos los trabajadores ya no son contratados directamente por la fábrica sino por agencias de empleo. Para el empleador, esto le permite un mercado de trabajo mucho más flexible que puede rápidamente responder a los cambios en la demanda de sus productos. Sin embargo, para el trabajador significa mucha menos seguridad laboral, muchos menos beneficios y salarios más bajos, para una población que está ganando menos dólares que hace 20 años.

Resumiendo, se puede observar que a pesar de la crisis del 2001, las maquiladoras continúan siendo un sector dinámico e importante en las economías de México y Juárez. De cierta forma, la industria se está desarrollando de acuerdo a la teoría económica neo-liberal, donde la manufacturación de baja tecnología es reemplazada por la de alta tecnología y el nivel de habilidad de la fuerza de trabajo aumenta. Sin embargo, para aquellos de nosotros preocupados por la justicia social, las preguntas levantadas sobre salarios justos, condiciones de trabajo y nuestro papel como consumidores de productos de las maquiladoras continúan sin ser respondidas. Mientras la economía global cambia y se desarrolla, nosotros debemos también avanzar y adaptar nuestra crítica mientras buscamos maneras de hacer de nuestro planeta un lugar más justo y equitativo para todos.